domingo, 17 de octubre de 2010

La residencia

Encontré la residencia donde estoy viviendo por Internet. LHA Regina: buen precio, con desayuno y cena, y bastante bien ubicada. No apto para señoritos que busquen glamour ni nada por el estilo. Comparto habitación con 4 personas más, de las cuales en un principio pensé que eran dos chicos y dos chicas, y terminaron siendo cuatro chicos (tres indios y un nigeriano. Se ve que no entiendo un carajo cuando me hablan demasiado rápido). Las señoritas que estuvieron acá el día de mi arribo eran las novias de dos de los chicos, que vienen bastante a nuestra "cueva".


Son buena gente, me recomiendan cosas para que pueda empezar mi vida en Londres. Lo pintoresco de todo esto es el pop indio. Ya habré escuchado unas 50 canciones que para mi es siempre la misma. Un gigantesco e interminable loop de sonidos de instrumentos que no logro identificar, y eso que tengo bastante oído para el tema. Un día de estos pondré un link de alguna canción para que sepan de qué hablo.


A pesar de que me dijeron sus nombres, no podría reproducir ninguno por más que quiera. Cuando quiero decirle algo a alguien me le acerco y hablo, porque me da vergüenza preguntarles por quinta vez sus nombres. Con el que más hablé es con el nigeriano, que vino a estudiar Economía en una de las universidades más grosas de Inglaterra.


La ducha. El primer día que llegué, después de la mudanza del otro hostal, me quise duchar. Agarro mi ropa, toalla y parto hacia el baño (compartido) para completar mi misión. Cuando llego al baño me doy cuenta de que hay una bañera, cosa rara si se tiene que compartir. Empiezo a buscar la alcachofa (en español de España. No me acuerdo como se dice en argento) y para mi sorpresa no la encuentro. No me queda otra que "ducharme" con los grifos de la bañera, que para más inri (siempre quise poner eso) son dos: la de caliente por un lado, la fría por otro. No quiero que tengan pesadillas con lo que siguió a continuación. Sólo decir que tuve que arrodillarme y hacer cuenquito con las manos para poder aclararme el jabón. Con hábiles movimientos llenaba las manos mitad con agua fría y mitad con agua caliente para no morir congelado o pelado como un chancho. Momento dantesco, seguramente difícil de superar.


Saben cómo soy: un boludo.Tímido, que no le gusta hablar demasiado con la gente. Como suponía que esa iba a ser la manera de ducharme durante el tiempo que esté acá, me compré en un poundmarket (Todo por 2 pesos en ARG, Todo a 100 en ESP.) una especie de pelela para hacer más fácil la operación. Pero llegó el momento de la segunda ducha y dije que esto no podía ser. Venciendo mis traumas de no hablar con la gente, pregunté cómo hacían ellos para ducharse, porque a mi me parecía imposible. Después de reírse en mi cara, me guiaron hasta la zona de duchas donde volví a recuperar la dignidad.


Ahora no sé qué hacer con la pelela.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. claaro que sí, con jacuzzi así te bañás con los cuatro morochos al ritmo del pop hindú toing toto toing toing ;)

    ResponderEliminar
  3. Me troncho. El aclarado a cuenco es muy londinense, el aclarado a cuenco con voyeur paquistaní también, pero que me dices del humor británico en cuanto a baños? lo mismo jodo un poco si el agua caliente sale del grifo de agua fría y viceversa... debe de ser la novatada de rigor.
    La del nido

    ResponderEliminar